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Pedro Vigil es
uno de esos geniecillos únicos, serenos, cultivados y dignos a los
que no se les puede poner reparos. Miembro fundacional de Penelope Trip,
productor de Nosoträsh, alma mater de Edwin Moses, primo del ciclista
de Kelme José Luis Rubiera... este prolífico prestidigitador
gijonés supera la dífícil prueba a la que le sometimos
con matrícula de honor y a la vez nos entrega su disco más
personal. Si encuentra algún disco que supere este talante, talento
y variedad en géneros musicales le devolvemos su dinero... 'Música
para hacer la digestión' (siesta 78), 'Exquisita decadencia' (siesta
138) y 'China Soul' (siesta 188) son tratados instrumentales, limpios e
intrigantes que abarca todos los contenidos posibles con solución
de continuidad. Pueden recordar a Jobim, Isaac Hayes, música disco
de los setenta, Bacharach, Nino Rota, James Bond, Tamla Motown, Robert Drasnin,
Piero Umiliani, Les Baxter, Lalo Schiffrin, Martin Denny, Sergio Mendes,
Hugo Montenegro, John Barry, Esquivel, Komeda, Marden Hill...
Sin embargo a pesar de beber de variadas y ricas fuentes de inspiración
Vigil deja una impronta suave en cada canción
conservando una modernidad y unicidad absoluta. Un hombre orquesta que pone
los resortes y escorzos adecuados en cada tema, con arreglos de una finura
suprema y con la riqueza que aporta el uso magistral de cuerdas, arpas,
guitarras españolas, percusiones, metales, rhodes y hammond, .
Todos sus discos contienen temas de espías y misterio, clásicos
para saborear en el bar al borde de la piscina, temas cinemáticos
íntimos, orquestales en la tradición del soft pop, exquisita
bossa- nova, Exotica y kitsch-jazz a la Mancini et al, himnos patrióticos
de alguna lejana república,.... Lo mejor de Vigil
es su capacidad inventiva, ingenio e imaginación tanto en arreglos,
producción como en las propias composiciones.
Uno de los más eficaces recursos de la música es la sorpresa.
Sin duda nos encontramos ante discos cromáticos, estilizados, variados
y logrados que nos harán olvidar el tedio de la existencia. Os
aseguramos que sirve para hacer la digestión de una decadente pero
exquisita comida en Rio, Londres, París, Las Vegas, Detroit, Pekín
o Madrid.
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